Presentación

“RUBENS, BRUEGHEL, LORRAIN. El paisaje nórdico del Museo del Prado” −57 pinturas de grandes maestros del siglo XVII−, en el MNAA - Museu Nacional de Arte Antiga, de Lisboa, es la primera exposición en Portugal compuesta exclusivamente por obras del Prado, uno de los más importantes museos del mundo.

La colección de paisajes flamencos y holandeses del Prado cuenta con indiscutibles obras maestras de sus principales representantes, pintores que consolidaron el paisaje como género pictórico autónomo. De las colecciones reales españolas proviene la mayor parte de los cuadros que forman la exposición del MNAA.

 

En la segunda mitad del siglo XVI comienza a observarse un cambio en los temas de los artistas del norte, en especial de los Países Bajos, a los italianos de la época denominaron “nórdicos”. A lo largo del siglo XVII, pintores y coleccionistas se irán alejando de los motivos heroicos, característicos de la pintura histórica, y volviéndose a temas más cotidianos, dignos también de representación. Uno de estos temas es el paisaje, que terminará convirtiéndose en género pictórico independiente.

La exposición se divide en nueve núcleos, correspondientes a los diferentes tipos de paisaje creados en Flandes y en Holanda: “La montaña: encrucijada de caminos”, “El bosque como escenario: la vida en el bosque, el bosque bíblico y el bosque encantado, encuentro de viajeros”, “Rubens y el paisaje”, “La vida en el campo”, “En el jardín del palacio”, “Paisaje de hielo y nieve”, “Paisaje de agua: marinas, playas, puertos y ríos”, “Paisajes exóticos, Tierras lejanas” y también, “En Italia pintan la luz”.

Componen esta muestra los más notables maestros del paisaje nórdico del siglo XVII, con obras tan importantes como Paisaje Alpino, de Tobias Verhaecht, La vida en el campo, La Abundancia y los cuatro elementos y Boda campestre de Jan Brueghel el Viejo, así como La visión de San Huberto, pintada en colaboración con Rubens, Paisaje con gitanos y Tiro con arco, de David Teniers, o los dramáticos Asedio de Aire-sur-la-Lys, de Peeter Snayers, y Bosque, de Simon de Vlieger.

Las dos tipologías más características de los paisajes pintados por artistas del norte europeo –el paisaje de invierno y el paisaje de agua– están representadas por, entre otras, la delicada pintura El puerto de Ámsterdam en invierno, de Hendrick Jacobsz. Un puerto de mar o Paisaje con desembarco de holandeses en tierras de Brasil, de Jan Peeters, alude a las lejanas tierras a las que el comercio condujo a los holandeses.

Por último, Rubens, el gran maestro del paisaje nórdico, con su soberbia pintura Atalanta y Meleagro cazando el jabalí de Calidón.

La exposición termina con paisajes encargados por Felipe IV a Claude Lorrain y a Jan Both para decorar el Palacio del Buen Retiro, de Madrid. Dos jóvenes pintores que iniciaron en Roma el llamado paisaje italianizante.

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PETER PAUL RUBENS
Atalanta e Meleagro Caçando o Javali de Cálidon
c. 1635-1636
Óleo sobre tela - 160 x 260 cm
© Madrid, Museu Nacional do Prado

 

pintura_02

PETER PAUL RUBENS e JAN BRUEGHEL, O VELHO
Visão de Santo Huberto
c. 1617-1620
Óleo sobre madeira - 63 x 100 cm
© Madrid, Museu Nacional do Prado

 

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JAN BRUEGHEL, O VELHO
Boda Campestre
c. 1621-1623
Óleo sobre tela - 84 x 126 cm
© Madrid, Museu Nacional do Prado

 

pintura_04

DAVID TENIERS, O JOVEM
Paisagem com Ciganos
c. 1641-1645
Óleo sobre tela - 177 x 239 cm
© Madrid, Museu Nacional do Prado